Balearri, restaurante Getaria

Este año el pueblo de Getaria se ha visto concurrido de visitantes gracias al majestuoso museo que rinde homenaje a los mejores vestidos del ilustre modisto Balenciaga, natural del pueblo.
Sin embargo, no debemos olvidar la figura del otro ilustre guetariano, y el primer hombre en completar la vuelta al mundo: Juan Sebastián Elcano, a quién se dedica una estatua en medio del pueblo y nombre que lleva el mejor de los restaurantes de la localidad. Este restaurante de gran reconocimiento se viene a sumar a otros tantos de la alta cocina de la región en la órbita de San Sebastián (Arzak, Akelarre y Martín Berasategui)
Una vez corroborada la existencia de tan excelsos restaurantes y ajustando los presupuestos a precios más populares nuestra  recomendación es la siguiente: restaurante Balearri.
Bajo la apariencia de un chiringuito, sobre el espigón que limita la zona del puerto deportivo con la pequeñita playa de Getaria se encuentra este bar restaurante que con dos salones-comedor ofrece una completa carta de platos de la zona y un asequible menú de 20 € a diario y 30 € los días festivos. El menú incluye bebida y las raciones son abundantes. Respecto a la calidad no se puede poner ninguna objeción ya que son productos frescos y de mercados de proximidad. En cualquier caso, os ilustramos con algunas de las opciones que ofrecen.
Primeros:
Ensalada del país
Marmitaco

Segundos:

Chicharro
Filete con patatas

Postre:

 Tras las generosas raciones individuales una buena opción es acabar con un helado que nos ayude en la digestión de una copiosa comida.

Para los amantes del pescado les recomiendo que, bien en el Balearri, o en cualquier otro de los restaurantes que bordean el puerto pesquero, prueben un besugo a la brasa que preparan muy bien en todos ellos.
Otros clásicos de la zona serán las guindillas de Ibarra, que son pequeñas guindillas recogidas en verde que se fríen en abundante aceite y después se sazonan con sal gorda y vendrían a asemejar los pimientos del piquillo de la zona. Aunque en este caso se les conozca como los langostinos de Ibarra. Y que también tienen su versión encurtida embotada con agua y sal para elaborar el afamado pintxo donostiarra de La Gilda -una aceituna, más una anchoa en salazón más una guindilla de Ibarra en una brocheta-, pero en este caso les llamaríamos las angulas de Ibarra, debido a su menor tamaño.
Y por último, recordar también la existencia del txakoli de Getaria -con un distintivo propio en la etiqueta-, un caldo que cotiza al alza debido a su escasa producción y escarpada orografía, que al parecer confiere a la uva un aire marítimo del que no disfruta el txakolí alavés, por ejemplo.

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