Temporada de Calçots! Restaurante Maur

El pà amb tomàquet català per excel·lència
Después de un pequeño parón por motivos de salud volvemos al blog con energías renovadas y este artículo que homenajea a la cocina tradicional catalana.
Llega la temporada de los calçots en Catalunya. Estamos en plena campaña de recogida de este maravilloso fruto que nos brinda las tierras del Ebro.
Se trata de una variedad de cebolla más alargada (se asemeja a un puerro) porque es “calzada” en la huerta con montículos de tierra que hacen estirar el tallo blanco. Así se obtiene esta variedad de cebollas de hasta 25 cm de longitud.
Si queréis más información aquí tenéis una  idea aproximada. No obstante, os  transcribiré lo que a mi me llega sobre el origen de esta extraña variante de cebolla -pero que no he podido confirmar- y es lo que sigue; al parecer, un payés-campesino de la zona, dejó por descuido almacenadas unas cebollas que grillaron. A resultas de esto, al hombre no se le ocurrió mejor idea, que por tal de aprovechar estas cebollas grilladas, arrancó los hijuelos -o grillos, que salen a las verduras y tubérculos antes de pudrirse- y los plantó de nuevo uno por uno. El resultado evidente fue que obtuvo una nueva variante de cebolla fuera de temporada, y por cada cebolla original producía 6 o más calçots.
De cualquier forma que fuese que se descubriera este delicado manjar, a continuación os presentamos una cómoda opción de disfrutarlos en un restaurant.
Sin embargo, hemos de advertir de que este producto es típico de comer en el mismo huerto. Por una parte, en Catalunya, se considera un evento social el hacer una parrillada al aire libre con los calçots recogidos haciéndolos directamente al fuego vivo de unos sarmientos de vid, vuelta y vuelta. Para ello suelen juntarse los amigos. Por otra parte, la forma de comerlos puede resultar incómoda ya que una vez calcinado el calçot por las capas exteriores, la técnica de consumo es retirar con las manos esas primeras capas negras y quedarse con la parte central que se queda tierna, jugosa y perfectamente cocinada en las brasas. Los calçots se suelen presentar en una teja -lo más cercano a un plato en el medio rural que además guarda el calor al amontonarlos en una pila-, y se entiende que entre 10 y 15 según el tamaño, pueden constituir una buena ración.
Antes de llevarlo a la boca, se unta en una salsa hecha al efecto, consistente en abundante aceite, almendras, avellanas, ajos, tomates maduros, ñoras… una variante del romesco con sus secretos, que guardan los creadores con recelo. Aquí una.
Salsa para calçots
Modo de empleo, con el imprescindible babero
Después de los calçots y aprovechando las brasas de los sarmientos es frecuente tirar unas piezas de carne a la parrilla, así como unas patatas envueltas en papel de plata.

Lo más común es finalizar la calçotada con una parrillada de: butifarras blancas -tipo salchichas grandes- y negras -tipo morcillas sin arroz- y cordero.

Todo  esto, se suele acompañar de una guarnición de alubias de la zona, hervidas en crudo y aliñadas con alioli.
Todo este menú calçotada, que podemos definir como una de las comidas más tradicionales de la Catalunya Central, se ha trasladado también a los restaurantes. Hoy en día, en salones de cocina tradicional catalana, podemos encontrarnos con cierta  facilidad que ofrecen este menú calçotada en temporada.
Este es el caso del restaurante de la cadena Maur de Barcelona,  Maur Floridablanca, donde por 25 € podemos disfrutar de una comida fresca hecha a la brasa con su sabor característico del fuego… Pero sobretodo llamamos la atención por la abundancia en las cantidades, ya que con este menú comen prácticamente dos personas. A demás, pese a ser un menú cerrado de: calçots, carne a la brasa, alubias y postre, ofrecen la posibilidad de escoger alcachofas en lugar de calçots. Son alcachofas, también hechas al fuego, que se comen arrancando las hojas exteriores y untando en la salsa y aprovechando la carne de las primeras hojas hasta llegar al centro tierno y jugoso.
En este precio nos incluyen el pan, la bebida y el postre, por lo que resulta muy bien la relación calidad-precio.
Para finalizar, simplemente decir que conviene reservar indicando que se escogerá este tipo de menú porque así el servicio será más ágil. No obstante, os recordamos que este restaurante ofrece una variada carta de cocina catalana e italiana -pizzas, pastas, arroces, carnes a la brasa…- que también pueden resultar una buena opción, amén del menú de diario.
Sobre los postres también hemos quedado muy satisfechos, con mención especial a la tarta de queso casera con helado de frutas del bosque. La hemos encontrado deliciosa para este menú.
Sorbete de limón
Brownie con helado de vainilla

3 Respuestas a “Temporada de Calçots! Restaurante Maur

  1. Se de una que se arrepiente de no haber ido a Barna el finde. Y es que una de las cosas que mas se echan en falta cuando abandonas cataluña son los calçots (y los amigos).

  2. Que post más apetitoso.Nosotros hacemos la calçotada en el campo, y si imprescindibles las alcachofas "al caliu". El postre habitual es primero una naranja y después una crema catalana. Dieta mediterranea 100%.

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